viernes, 17 de diciembre de 2010
"Pena"
Aquí es donde fijo mis pies al suelo. Intenta llevarme que no me muevo.
¿Crees acaso que te necesito? Estas muy equivocado. Puedo sola, y es ahora realmente cuando empiezo a vivir.
Muy bien, no te gusto. Deja de mirarme así.
Esos trucos que antes usabas no te van a servir de nada contra mí. No sabes cuándo pueden dar de sí un par de años.
No soy quien recuerdas. Ya no me asusto más, no de tí.
¿Vienes a criticarme?
¿Vienes a intentar hacerme sentir culpable?
Bien, te animo a intentarlo. Te espero aquí para borrarte esa estúpida sonrisa de la cara.
Me das pena, ¿Sabes?
¿Rechazas esto? No tienes ni idea...
Tranquilo, no vas a tener que evitarme más. Aqui termina tu camino al lado del mío.
Sí, sufrí en el pasado, pero ya no soy esa niña, nunca más. ¿Y sabes qué es lo mejor?
Que mereció la pena.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Aryena

jueves, 9 de diciembre de 2010
Efectos secundarios
Hoy mi cuerpo me ha declarado la huelga. Se quejaba y me hacía sufrir por el gran cambio al que le había hecho someterse. Mi mente se protegía a si misma encerrándose en su muerto silencio cuando lo necesitaba... pero también en sus recuerdos, haciendo que mi cuerpo se estremeciera celoso de cómo recuerda tus caricias sobre mi piel.
Él sin embargo perdía esa sensación con cada segundo que me separaba de la despedida. Con cada segundo que pasaba, olvidaba... y lloraba por ello. Mi mente solidaria acompañaba esas lágrimas con su frío silencio aunque con ello me dejara sumida en una mayor melancolía. Estaba sola sin ti...
sábado, 27 de noviembre de 2010
Sin tacones
Fue entonces cuando se dió cuenta de que aquella mujer era más de lo que parecía. Su simple pelo castaño oscuro ahora lucía un brillo azabache. Sus ojos, aparentemente marrones, cobraron un tono vivo y ardiente bajo las rojizas luces de la sala. Sus labios se volvieron carnosos cuando se mojaron con el primer sorbo de su bebida.
Terminó de otro trago la copa y giró su cabeza, hasta entonces apoyada en la palma de su fina mano, para mirarle a él. Ella arqueó las cejas al encontrarse con su mirada y se rió de manera casi imperceptible antes de llamar al camarero.
Mientras movía su segunda copa entre sus dedos volvió a mirarle de reojo, pero esta vez no sonrió. Suspiró dejando entrever un sufrimiento mayor del que seguramente ella habría querido mostrar y se terminó la copa.
Cuando él se había decidido a acercarse, ella dejó el dinero sobre la barra y salió caminando elegantemente por donde había venido.
Ahora era él el que suspiraba. Aquella mujer tenía algo especial y ahora nunca habría podido embarcarse a descubrirlo. Habría deseado poder conocerla...
Miró su copa una única vez antes de dejarla aún sin acabar sobre la barra junto con un billete y salir precipitadamente del bar. Afuera llovía intensamente pero pudo ver como varios metros más allá la puerta de un taxi se cerraba y el vehículo se perdía de vista al doblar la esquina.
Empapado y sometido bajo otro profundo suspiro, comenzó a caminar de vuelta sin ninguna prisa por llegar a aquel piso vacío.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Condena
Y de ahora en adelante, también condeno al miedo,
sábado, 30 de octubre de 2010
Lluvia

jueves, 21 de octubre de 2010
Cobijo
Porque la distancia es aquella que nosotros mismos queramos crear, porque el vacío y el silencio nunca existen si cabe un lugar en el alma de calor y recuerdos.
Como comprenderás, Wanda, nunca escapaste de la mía.

Dejemos nuestros sueños volar y un día volaremos con ellos. Gracias por todo. Gracias por no dejarme ir. Revivamos aquel día en el que el atardecer y el agua del mar nos regalaron la más pura de las alegrías ... hasta que la vivamos de nuevo ^^
martes, 19 de octubre de 2010
Helada temprana
Aquellas palabras taladraron su mente hasta adherirse en lo más profundo de ella. Con la mirada perdida en el suelo caminaba hacia la salida, sin fuerzas, sin prisa... sin ningún motivo más que por el de darse por vencida allí donde no pudiera nadie darse cuenta.
A trompicones llegó hasta la fría puerta de cristal y la empujó débilmente con la mano. El fuerte viento terminó de deshacer su torturado moño haciendo que su propio cabello la golpeara una y otra vez en la cara. Sus ojos, vestidos con un velo de lágrimas, atravesaron la calle sin mirar a ningún punto fijo. Las carpetas cayeron al suelo al no verse domadas por ninguna fuerza y en el golpe se abrieron, haciendo que multitud de papeles echaran a volar arremolinándose en el aire cargado de aquella ciudad. Los siguió con su triste mirada, sintiendo que sus sueños rotos alzaban el vuelo junto con ellos, huyendo lejos de ella, quizás, a algún lugar donde la esperanza todavía se albergara en el corazón de los valientes, donde las palabras tuvieran sentido.
Momentos antes...
Con un fuerte dolor en la garganta y un profundo dolor en el costado, llegó por fin corriendo a los escalones de mármol de aquél edificio. Los subió lo más rápido que pudo y se introdujo en él caminando lo más discreta y rápidamente le permitían sus piernas. Apretaba con fuerza las carpetas contra su pecho sin saber muy bien si lo hacía en mayor medida para que no se le cayeran o para que el corazón no se le saliera del pecho o, al menos, que nadie notara cómo latía desbocado a través de su camisa.
Aún jadeando llamó a la puerta y esperó respuesta. Tras unos hirientes segundos en los que creyó venirse abajo escuchó un 'adelante' a través de ella. Cogió el frío pomo con sus temblorosas manos y se adentró en la habitación, respirando la última burbuja de esperanza que residía en ella.
"Los pájaros saben que no hay invierno que dure cien años y que, al pasar la tormenta, la primera semilla que brota es el sol"
Francisco Morales Santos
domingo, 3 de octubre de 2010
Sonidos de Zain
Poco a poco, iremos llenando de diferentes sonidos a la pequeña Zain. Espero que os guste. Ya sabeís, http://sonidosdezain.blogspot.com/
martes, 21 de septiembre de 2010
Madrid
Salgo del edificio cuando todos entran. Los penetrantes rayos del sol naciente atraviesan mis pupilas, cegándome por un momento. Con una sonrisa atravieso la calle que se empieza a llenar de gente. El sol comienza a aparecer, haciendo presencia entre los altos edificios. Me encojo aún más dentro de mi chaqueta ante el aire helado de la mañana. Los últimos coches pasan ya con la luz en rojo. Los tacones golpean las aceras y la gente se esquiva para no chocarse. La ciudad comienza a apagar sus luces después de una noche tan viva como el día.Sorteando las manos que intentan hacerte coger periódicos y publicidad en la boca del metro, bajo las escaleras mecánicas adelantando a los que esperan que las escaleras sean las que les bajen a ellos. El calor agobiante del metro me golpea y me quito la chaqueta rápidamente mientras sigo bajando hacia las profundidades de la ciudad. El sonido del tren que llega me hace correr y entro en él justo cuando las puertas se están cerrando. Busco un asiento libre junto a la ventanilla. Apoyo la cabeza sobre ella y, adormilada, miro como dejo atrás la oscuridad de los túneles. Enciendo el reproductor de música y pongo mi propia melodía a cada estación. El largo trayecto acaba sin apenas enterarme de que lo he recorrido. Me bajo tras el silbato y subo andando tantas escaleras como antes. Jadeando, vuelvo a salir a la calle y a resguardarme en la chaqueta. El paisaje ha cambiado. Los árboles crecen entre las farolas. Las calles ahora son estrechas y los coches avanzan solitarios. Los niños toman de la mano a sus padres y las señoras tiran de sus perros para que entren de nuevo en los pisos. Los pasos me dirigen hacia el parque sin concentrarme en ellos. La hierba crece alrededor del lago de un color verdoso. Me lleno de arena y barro y zapateo al salir de nuevo a la acera para sacudirme. Subo la última cuesta y miro hacia atrás antes de abrir la puerta. Suspiro. Con los dedos agarrotados del frío meto la llave en la cerradura. Sí, sin duda voy a echar de menos muchísimo la ciudad.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Tan sólo un poco de lo que te debo
Pero la luna ilumina con su magia la noche, ataviada con estrellas. Vestida tan solo con una suave falda de nubes blancas me sonríe a través de tus ojos. Su dulce voz, sostenida por el hálito fresco del crepúsculo, fluye a través de tus labios. Mi soledad es amparada por tus brazos, seguros en su labor, disolviéndola, disolviéndome contigo. Y los restos de amargo sufrimiento son lapidados con tus besos.
Sin todo esto no sabría enfrentarme al frío mundo que se esconde ahí fuera, aquel que no puedo cambiar y que mata mi ilusión con cada atardecer. Porque si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida?
Incluso tras todo este tiempo
El Sol nunca dice a la Tierra «estás en deuda conmigo».
¡Observa lo que ocurre con un Amor como ese!
Ilumina todo el Cielo.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Silencio
-¿Qué necesitas?
Esa pregunta se clava en tu mente, se repite, una y otra y otra vez. Intentas buscarle respuesta. Acosas a tu mente para que la encuentre, pero ella sigue completamente apática, vacía, en silencio. La sigues atacando hasta que la cabeza te da vueltas. Una bruma espesa y oscura, la misma que te ha perseguido a lo largo del día, entra en tí. Sientes cómo su frío se extiende, alimentado por tu tristeza. Caes en un estado de inconsciencia sin siquiera darte cuenta.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Cobardía
Y así escapó el resto del día hasta que, helada de frío, me rindo sin haber encontrado nada mas que silencio en mí.
El viento me acompaña mientras regreso sin saber la dirección de mis pasos, abrazando mis hombros desnudos en busca de un lugar más cálido. Un lugar que no encuentro porque no es calor lo que busco.
