Este blog continúa en: Lights and shadows keep on changing

sábado, 30 de octubre de 2010

Lluvia

Reían.
Iban bromeando en el coche y ella se sentía relamente felíz. Hacía mucho que no les veía e incluso tenía la sensación de que ahora eran años mayores que la última vez. Seguía la canción de la radio dando golpecitos en la puerta mientras el coche se abría paso entre la lluvia de las calles. Y por un instante... su mente viajó lejos de allí, reviviendo imágenes que solo ella podía ver. Cuando se dió cuenta las risas habían cesado y apenas distinguía la música que salía por los altavoces. Ellos le preguntaron, extrañados. Ella respondió:
-Nada... tan solo echo demasiado de menos a alguien...
Ellos entendieron y guardaron silencio. La melodía le parecía ahora demasiado lejana para llegar a envolverla.

jueves, 21 de octubre de 2010

Cobijo

Tenía que irse ya, tenía que dejarla atrás. Desde hacía rato esa idea se le estaba encogiendo el corazón pero ahora sus cálidas palabras le hacían ver que no tenía que verlo de ese modo. Sí, cogería aquel autobús, pero ahora estaba segura de que si volvía la vista atrás, ella estaría allí. Y ahí estarían aquellos ojos rasgados y oscuros que escondían tanta luz. Ahí estaría esa amable sonrisa, esa sonrisa que sólo era ara ella. Y ahí estarían sus brazos para recibirla, sus palabras para consolarla y su risa para acompañarla.
Porque la distancia es aquella que nosotros mismos queramos crear, porque el vacío y el silencio nunca existen si cabe un lugar en el alma de calor y recuerdos.
Como comprenderás, Wanda, nunca escapaste de la mía.

Dejemos nuestros sueños volar y un día volaremos con ellos. Gracias por todo. Gracias por no dejarme ir. Revivamos aquel día en el que el atardecer y el agua del mar nos regalaron la más pura de las alegrías ... hasta que la vivamos de nuevo ^^

martes, 19 de octubre de 2010

Helada temprana

'Se acabó...'
Aquellas palabras taladraron su mente hasta adherirse en lo más profundo de ella. Con la mirada perdida en el suelo caminaba hacia la salida, sin fuerzas, sin prisa... sin ningún motivo más que por el de darse por vencida allí donde no pudiera nadie darse cuenta.
A trompicones llegó hasta la fría puerta de cristal y la empujó débilmente con la mano. El fuerte viento terminó de deshacer su torturado moño haciendo que su propio cabello la golpeara una y otra vez en la cara. Sus ojos, vestidos con un velo de lágrimas, atravesaron la calle sin mirar a ningún punto fijo. Las carpetas cayeron al suelo al no verse domadas por ninguna fuerza y en el golpe se abrieron, haciendo que multitud de papeles echaran a volar arremolinándose en el aire cargado de aquella ciudad. Los siguió con su triste mirada, sintiendo que sus sueños rotos alzaban el vuelo junto con ellos, huyendo lejos de ella, quizás, a algún lugar donde la esperanza todavía se albergara en el corazón de los valientes, donde las palabras tuvieran sentido.

Momentos antes...

Con un fuerte dolor en la garganta y un profundo dolor en el costado, llegó por fin corriendo a los escalones de mármol de aquél edificio. Los subió lo más rápido que pudo y se introdujo en él caminando lo más discreta y rápidamente le permitían sus piernas. Apretaba con fuerza las carpetas contra su pecho sin saber muy bien si lo hacía en mayor medida para que no se le cayeran o para que el corazón no se le saliera del pecho o, al menos, que nadie notara cómo latía desbocado a través de su camisa.
Aún jadeando llamó a la puerta y esperó respuesta. Tras unos hirientes segundos en los que creyó venirse abajo escuchó un 'adelante' a través de ella. Cogió el frío pomo con sus temblorosas manos y se adentró en la habitación, respirando la última burbuja de esperanza que residía en ella.



"Los pájaros saben que no hay invierno que dure cien años y que, al pasar la tormenta, la primera semilla que brota es el sol"

Francisco Morales Santos

domingo, 3 de octubre de 2010

Sonidos de Zain

Os invito a pasaros por Sonidos de Zain, una idea que nos surgió a mí y a Wanderer, escritora del blog http://tormentasdetintaypapel.blogspot.com/ muuuy recomendado también ;)

Zain, un puerto pesquero rodeado de montañas que toman su nombre, es una región fría donde conviven diferentes personajes sin relación aparente. En Sonidos de Zain podrás sumergirte en las vidas de los habitantes de esta tierra sin seguir ningún orden determinado en su lectura, pudiendo seguir las historias de aquellos que más te gusten desde las etiquetas o leerlos según se han ido publicando.

Poco a poco, iremos llenando de diferentes sonidos a la pequeña Zain. Espero que os guste. Ya sabeís, http://sonidosdezain.blogspot.com/

¡Un saludo y gracias!

martes, 21 de septiembre de 2010

Madrid

Salgo del edificio cuando todos entran. Los penetrantes rayos del sol naciente atraviesan mis pupilas, cegándome por un momento. Con una sonrisa atravieso la calle que se empieza a llenar de gente. El sol comienza a aparecer, haciendo presencia entre los altos edificios. Me encojo aún más dentro de mi chaqueta ante el aire helado de la mañana. Los últimos coches pasan ya con la luz en rojo. Los tacones golpean las aceras y la gente se esquiva para no chocarse. La ciudad comienza a apagar sus luces después de una noche tan viva como el día.
Sorteando las manos que intentan hacerte coger periódicos y publicidad en la boca del metro, bajo las escaleras mecánicas adelantando a los que esperan que las escaleras sean las que les bajen a ellos. El calor agobiante del metro me golpea y me quito la chaqueta rápidamente mientras sigo bajando hacia las profundidades de la ciudad. El sonido del tren que llega me hace correr y entro en él justo cuando las puertas se están cerrando. Busco un asiento libre junto a la ventanilla. Apoyo la cabeza sobre ella y, adormilada, miro como dejo atrás la oscuridad de los túneles. Enciendo el reproductor de música y pongo mi propia melodía a cada estación. El largo trayecto acaba sin apenas enterarme de que lo he recorrido. Me bajo tras el silbato y subo andando tantas escaleras como antes. Jadeando, vuelvo a salir a la calle y a resguardarme en la chaqueta. El paisaje ha cambiado. Los árboles crecen entre las farolas. Las calles ahora son estrechas y los coches avanzan solitarios. Los niños toman de la mano a sus padres y las señoras tiran de sus perros para que entren de nuevo en los pisos. Los pasos me dirigen hacia el parque sin concentrarme en ellos. La hierba crece alrededor del lago de un color verdoso. Me lleno de arena y barro y zapateo al salir de nuevo a la acera para sacudirme. Subo la última cuesta y miro hacia atrás antes de abrir la puerta. Suspiro. Con los dedos agarrotados del frío meto la llave en la cerradura. Sí, sin duda voy a echar de menos muchísimo la ciudad.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Tan sólo un poco de lo que te debo

Se pierde la ilusión, cayendo junto al final del día. La ilusión por ver un mundo diferente al despertar, donde la crueldad y la injusticia yazgan, para siempre, olvidadas.
Pero la luna ilumina con su magia la noche, ataviada con estrellas. Vestida tan solo con una suave falda de nubes blancas me sonríe a través de tus ojos. Su dulce voz, sostenida por el hálito fresco del crepúsculo, fluye a través de tus labios. Mi soledad es amparada por tus brazos, seguros en su labor, disolviéndola, disolviéndome contigo. Y los restos de amargo sufrimiento son lapidados con tus besos.
Sin todo esto no sabría enfrentarme al frío mundo que se esconde ahí fuera, aquel que no puedo cambiar y que mata mi ilusión con cada atardecer. Porque si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida?


Incluso tras todo este tiempo
El Sol nunca dice a la Tierra «estás en deuda conmigo».
¡Observa lo que ocurre con un Amor como ese!
Ilumina todo el Cielo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Silencio

No sabes cuanto tiempo llevas sentada en la misma postura, mirando sin ver, con los ojos dirigidos al suelo. Tu mente no funciona, está completamente en blanco. No parpadeas, o no te das cuenta de ello. En algún momento notas que te duelen los ojos. Los cierras con fuerza pero no consigues calmarlos. Te dejas caer sobre la cama y los vuelves a abrir. Tu mirada se pierde en alguna parte del techo.
-¿Qué necesitas?
Esa pregunta se clava en tu mente, se repite, una y otra y otra vez. Intentas buscarle respuesta. Acosas a tu mente para que la encuentre, pero ella sigue completamente apática, vacía, en silencio. La sigues atacando hasta que la cabeza te da vueltas. Una bruma espesa y oscura, la misma que te ha perseguido a lo largo del día, entra en tí. Sientes cómo su frío se extiende, alimentado por tu tristeza. Caes en un estado de inconsciencia sin siquiera darte cuenta.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Cobardía

Aprieto con fuerza mis ojos cansados. Miro la hora y siento que el tiempo se escapa entre mis manos. Ni siquiera sentí las horas que pasé escondiéndome de tí. Salgo afuera y me siento con el duro suelo apretando mi espalda. Parpadeo sin sueño al son de las estrellas, para no perderlas de vista.
Y así escapó el resto del día hasta que, helada de frío, me rindo sin haber encontrado nada mas que silencio en mí.
El viento me acompaña mientras regreso sin saber la dirección de mis pasos, abrazando mis hombros desnudos en busca de un lugar más cálido. Un lugar que no encuentro porque no es calor lo que busco.

martes, 17 de agosto de 2010

Principio

Hoy respiro aire nuevo. Las últimas nubes desaparecen detrás de las montañas, vestigio de la tormenta. Pero el Sol borra los fríos recuerdos. Comienzo a sentir su calor en mi piel. Mis ojos se abren del todo, agradeciendo con brillante ilusión la hermosa mañana que se alza ante mí. Me miro las manos, como si fueran nuevas. Blancas, listas para ser labradas. Puedo sentir la sangre correr por mis venas. Mi cabello baila con el viento fresco que sopla del este. Mis pulmones se llenan y mis piernas se preparan para trazar lo desconocido. Puedo sentirme a mi misma, y es en ese momento cuando pienso "Sí... el dolor ha merecido la pena. Porque nadie nos retrata cuando nos hacemos pedazos en un rincón oscuro, totalmente a solas. Pero que saquen sus pinceles y cámaras ahora. ¡Que le hagan sitio a la vida!"

Final


Esta noche tengo sueño. Las estrellas me llaman para fundirme entre ellas, en un manto de suave luz blanca.
La luna decrece suavemente,
brillando tan solo en el reflejo de las espesas nubes.
Esta noche no tengo ganas de seguirte.
No voy a acudir para escuchar tus palabras compradas,
Abandono esta tierra ya marchita.

Estoy cansada de esperar mientras las horas caen lentamente
goteando perezosamente por el cristal de mi ventana.
No voy a quedarme mirando el oscuro camino
soñando que apareces bajo la lluvia.
Adiós, pues mi alma se diluye ya entre las sombras.
Que el viento se lleve mi última despedida.
Adiós, que las hojas caen ya negras, sin vida.

jueves, 12 de agosto de 2010

Dudas


-¿Qué haces? ¿A dónde vas?
-Nada, quiero estar sola, ahora vuelvo...
-No, no vas a volver. Lo se.
-...
-¿Por qué quieres estar sola?
-Porque lo necesito. Necesito alejarme un momento de la gente. No quiero que me vean así.
-Así... ¿Cómo?
-Así. No quiero responder preguntas que no necesitan respuesta. No quiero recordar lo que intento esconder.
-Pero... ¿Qué ha pasado?
-¡¿Es que siempre tiene que pasar algo?!
-...
-... Hay momentos en los que te vienes abajo, sin más. No hay un motivo que sea obvio. Tal vez sean los recuerdos, tal vez sea la añoranza, tal vez el deseo. A veces las dudas se echan a dormir con un sueño intranquilo y se despiertan asustadas por haberse ausentado, pero nunca se van del todo. Se despiertan y no te dejan dormir. Te atormentan con sus imposibles. En aquello que ya ha pasado que niegan dejarlo atrás. ¡No tiene sentido! Aun así... tan difícil de hacerlas callar. Solo quiero estar sola, en silencio. Que en mi mente solo suspire el viento del este entre las ramas de un árbol alto. Donde el sol dibuje sombras finas y alargadas mientras deja paso a la luz de las estrellas... ¿Es tan dificíl estar sola en un sitio así... y no sentirte sola?
-Quieres estar sola y no sentirte sola... ¿No sería más fácil querer estar con alguien?
-Lo sería... si solo dependiera de ti. Pero no es así.
- ¿...
-¿Puedo ya estar sola?
-Está bien. Volveré al alba. Pero hay nubes esta noche. No verás las estrellas.
-Es igual, tampoco estaré sola... Las dudas no descansan, ¿Recuerdas? Pero tampoco te acostumbras a ellas... su murmullo no cesa y tú siempre lo escuchas, aunque sepas la palabra que va a venir a continuación de la siguiente. Siempre atendidas. Siempre en duda.
-... Duerme algo. Quizás no sueñes con nada. Quizás así estés tranquila. Totalmente a oscuras, en un vacío.
-Hasta mañana.

martes, 10 de agosto de 2010

Pasado

Sus ojos cansados observaban aquella fotografía que ya había perdido parte de su color. Una foto donde era la reina de todo, donde la vida salía palpitante con un alegre brillo en sus ojos, donde su sonrisa ladeada era el gesto de mayor felicidad. Sus brazos le abrazaban con tanto cariño, como si no quisiera dejarlo escapar nunca. Su pierna doblada hacia atrás, acariciada por el mismo viento que jugaba con sus cabellos. Los pies de ambos enterrados bajo la arena mojada y el agua salpicando sus tobillos.
Y los ojos de él… no miraban a la cámara, sino que la miraban a ella, con un infinito amor ardiente. Sus brazos rodeaban su cintura con suavidad y en su rostro gobernaba la paz.
En aquel momento fue la reina de todo… ahora volvía a guardar la fotografía en su mesita de noche y se tapaba con la sabana bajo la luz de las estrellas… las mismas estrellas que brillaban entonces, pero que ahora lo hacían con un dolor amargo, ahogadas en una profunda melancolía. Antes de dormirse pudo ver como el pasado se alejaba por el horizonte de aquella solitaria playa, como ellos lo hicieron un día. Se alejaba, frío, para no volver jamás.

miércoles, 21 de julio de 2010

Contradicciones


Alguien un día me dijo que las grandes batallas se libran en nuestros corazones, que nosotros mismos escribimos nuestra propia historia mediante nuestras acciones pero que son los sentimientos las que las interpretan.
A veces, las acciones y los sentimientos se contradicen. Unas nos impulsan a seguir adelante, a luchar con fuerza por aquello que nuestra alma pide a gritos. Unas se niegan a olvidar, encerrándolo todo a salvo de las otras, más pesimistas... o quizás... más realistas. Más lógicas, más sensatas.

¿A qué hacer caso? Hace tiempo que me perdí en esa decisión. Me perdí yo misma y ahora siento que me dejo llevar en una corriente. Una marea incesante y turbia que te deja sin sentido, lo suficiente para estar despierta y ver como desaparece aquello que deseaste.

Me consideraba valiente, fuerte, pero me he ido decepcionando y ahora se que no lo soy. El miedo me vence cada vez que intento alzarme. Los continuos intentos para no errar en cada paso que doy... la mayoría fallidos.

¿Algo más?
Si... dejar todo mi mundo hasta ahora. Unos cuantos kilómetros... solo unos pocos... ¿Quién se dejará vencer por ellos? En esto no pienso rendirme, pero no puedo decidir por el resto...
Espero que la mudanza no cambie demasiado las cosas.